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CEP Catalina de Erauso LHI

ENSEÑANZA INFANTIL Y PRIMARIA

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LA TELEVISIÓN

Muchos niños se sientan cada día frente al televisor durante un número similar de horas a las pasadas en la escuela. Además de ello, los pequeños, en numerosas ocasiones, pueden contemplar las imágenes sin demasiado control parental. Entre esas imágenes es relativamente frecuente el contemplar multitud de costumbres, a veces sólo detalles, que consiguen que los niños (con una personalidad y un espíritu crítico sin madurar) acepten como normales algunos hábitos, conductas, incluso valores que no les benefician en absoluto. Además de todo esto, el abuso de la televisión puede provocar trastornos de atención y concentración, debido a que los estímulos que se reciben a  través de la pantalla tienen mucho movimiento, el niño tiene que estar muy pendiente y no tiene tiempo para reflexionar. Cuando apaga la pantalla, normalmente, la capacidad de atención queda bloqueada.
Sin embargo, al igual que en general ocurre con las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, la televisión usada con criterio puede convertirse en un elemento de sana diversión así como un instrumento extraordinario para la educación de los menores, a la hora de aprender idiomas, divulgar hábitos de vida saludables y conductas cívicas y solidarias.
La educación audiovisual que reciban los niños les va a resultar crucial en el futuro, al igual que usar adecuadamente internet. Son medios de ocio, pero también informativos y los pequeños deben aprender a desenvolverse en ellos. Deberemos enseñarles a ver la televisión, igual que les enseñamos a alimentarse, a hacer deporte o a leer libros.

A la hora de educar a los niños frente a este medio tan atractivo y poderoso, nos convendría tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Controlar el tiempo de permanencia frente al televisor así como los programas que se ven. El tiempo no debería ser diario y no exceder de hora y media. Evitar que la televisión reste tiempo a actividades como la lectura, el trabajo escolar o el juego.
  • Escoger espacios adecuados al nivel de desarrollo de los niños. Evitar programas violentos y dramáticos así como: películas de terror, noticias de sucesos y telenovelas o series en las que aparecen comportamientos y modelos de conducta poco edificantes que llevan a los niños a interiorizar estereotipos inadecuados tales como la violencia, el sexismo, la banalización de las relaciones humanas etc..
  • Ver la televisión en compañía de los padres, la televisión no deberá asumir el papel de niñera. Se trata de ayudarles a entender lo que están viendo. Si el niño se queda solo, no sabrá interpretar muchas de las imágenes que recibe. Además, los padres tendrán así la oportunidad de enseñar a sus hijos a discernir la fantasía de la realidad y de aprovechar las imágenes emitidas para educar al niño sobre posibles comportamientos a imitar o a rechazar. Será fundamental situar el aparato en zonas comunes de la casa y jamás en el dormitorio infantil.
  • Apagar el televisor durante las horas de las comidas y siempre a la hora de realizar tareas escolares.
  • Aprovechar el poder de atracción de la “tele” como premio para motivar o adquirir hábitos del tipo “si estudias durante una hora, verás los dibujos”.
  • Del mismo modo, se puede aprovechar ese poder de atracción para habituar al niño a visionar programas o películas en otros idiomas presentes en su actividad escolar. Formatos  como el DVD o BLU-RAY dan esta posibilidad incluyendo incluso subtítulos. Estos últimos también servirán para acrecentar la habilidad lectora del niño.
  • Evitar que el niño deje de hacer cosas propias de su edad por ver la televisión. La televisión tiene un fuerte poder de adicción cuando no hay límite ni control. El abuso de la televisión hace que los niños sean menos imaginativos, tengan más dificultades para relacionarse y tiendan hacia la obesidad.
  • Controlar la influencia de la publicidad y tratar de inculcar un espíritu crítico ante ésta. No todo lo que se anuncia es lo mejor, ni imprescindible para nuestra vida diaria.