PRiMER DÍA DE COLEGIO
El final de las vacaciones y la vuelta a la rutina no sólo afectan a los adultos. Los niños también sufren una etapa delicada con el regreso al colegio o el inicio de la escolarización.
La incorporación a las aulas después de vacaciones o el comienzo de la etapa escolar causa problemas de adaptación a un porcentaje nada despreciable de niños y niñas. La recuperación del ritmo de clases y estudio se convierte, en especial para los más pequeños o de quienes acuden al colegio por primera vez, en una de las asignatura más difíciles del curso. Aunque no hay fórmulas mágicas, es posible suavizar esta particular ‘operación retorno’.
PREPARACIÓN PREVIA
-
Si tiene edad para entenderlos, leerle cuentos sobre niños y niñas que empiezan la escuela, papás y mamás que se van a trabajar y vuelven después a recoger a sus  hijos, y sobre actividades en el colegio.
-
Contarle las propias vivencias infantiles. Cuando las recuerde y las relacione con las suyas, se sentirá más tranquilo en su nuevo entorno.
-
Explicarle detenidamente todo lo que le espera en ese primer día de clase, en ese nuevo curso.
-
Dejar que el hijo o hija expliquen sus temores y necesidades.
-
Plantearle la asistencia como una obligación, y a la vez como un privilegio. Por ejemplo: “¡Qué suerte que puedes ir al cole!”. No amenazarle con “ya verás ya, cuando vayas al cole”, de manera que lo relacione con algo negativo y desagradable.
-
Unos días antes, y en la medida de lo posible, acostumbrarle a los nuevos horarios que tendrá en la escuela: hora de levantarse, de comer, de dormir la siesta, de merendar, etc.
-
Preparar con el hijo o hija la cartera y todo el material necesario para el curso. Ojear con él los nuevos libros de texto para que se familiarice con ellos y despierte el interés por usarlos.
EL PRIMER DÍA
-
Es muy recomendable que el primer día de colegio se acompañe al hijo o hija. Hay que hacer lo posible para que sea un día alegre.
-
Si es su primer día en un colegio nuevo, tratar de que llegue de los primeros. Así verá aparecer a todos los compañeros y no se sentirá tan observado como si se presenta el último.
-
Mostrar alegría. Si el niño nota algo de tristeza, volverá su desconfianza y sensación de abandono. sentirá que le está dejando en un lugar malo.
-
No alargar el momento de la separación. Ser afectuoso, pero sin excesos, y breve. Aunque el hijo o hija lloren o griten, la despedida debe ser rápida y sin dramatismos, de lo contrario aprenderán a usar las pataletas como estrategia para alargar la entrada a clase.
-
En ningún caso prometer cosas que no se vayan a cumplir, como “¡Voy a aparcar el coche y vuelvo!”. Si el niño o la niña se sienten engañados, es más difícil que confíen en los padres.
-
En la recogida del niño conviene ser muy puntual. Puede sentirse abandonado al ver cómo el resto de
Compañeros regresan con sus padres y él no.
-
Si se ve que tiene los ojos enrojecidos de llorar, no hacer ningún comentario compadeciéndole. Sólo se conseguirá que siga llorando en el cole, esperando a su mamá o papá salvador.
-
Hacerle comentarios presuponiendo que se ha portado muy bien, y remarcando las ventajas de haber ido al colegio, como si de un privilegio se tratara.
LA ADAPTACIÓN A LA RUTINA DIARIA
-
Especialmente tras el periodo estival, aprovechar los fines de semana que todavía quedan del verano para disfrutar haciendo cosas divertidas. Continuar con actividades de ocio, y no romper con la rutina veraniega de golpe.
-
Aunque al principio los llantos son normales, conviene permanecer en contacto directo con el profesorado para saber cómo se desarrolla el período de adaptación, si el niño o la niña participan en las actividades y si, en general, se integran adecuadamente. De lo contrario, se deberá buscar la mejor forma de ayudarles a conseguirlo. Algunos niños y niñas pueden necesitar incluso un trimestre para adaptarse.
-
Hasta que haya superado el período de adaptación, conviene que la asistencia a la escuela sea lo más rutinaria posible: mismos preparativos, misma hora de llegada y de recogida…
-
En el periodo de adaptación hay que hacer lo posible por llevarle todos los días. No debe dejar de acudir a clase de forma habitual, porque puede tardar más en adaptarse.
-
Fuera del horario lectivo, se deberá intentar que quede con algún compañero de colegio. Ver a sus amigos y amigas de la escuela en otros lugares (el parque, la casa, etc.) aumentará su deseo de reencontrarse con ellos en clase.
-
Dedicar al niño todo el tiempo que se pueda los primeros días, y preparar por la tarde la vuelta al día siguiente, para que cada mañana no se convierta en un disgusto.
-
No dejarle trasnochar. Un niño fatigado tiene más problemas de comportamiento y mayores dificultades de adaptación.
-
Levantarle con antelación. Ir con el tiempo justo por las mañanas provoca nerviosismo en el niño. Y más si es de los que se despiertan de mal humor.
-
Mostrar interés por sus avances. Preguntarle por la escuela en momentos tranquilos, durante la noche o en la hora del baño, pero no forzarle a hablar si no lo desea.
|